Pues sí, ya estamos en otoño, aunque por aquí no se nota en exceso. Algo sí han bajado las temperaturas, pero sigue sin llover apenas y durante el día se puede ir tranquilamente en manga corta. Eso sin contar que los ingleses siguen llevando tirantes y sandalias, y a menos que esté cayendo el diluvio no usan paraguas... De todas formas mi Romeo usa desde hace días chaquetón, bufanda y demás.
Puede que gracias a su exageración se haya librado de la bronquitis que he pillado yo, y que ayer en Oxford empeoró. Aprovechando el buen día hicimos una excursión, visitamos el cementerio de Wolvercote donde está enterrado J.R.R. Tolkien (responsable, junto con mi padre, de la afición a la lectura), comimos junto al río Támesis, en una especie de merendero rodeados de patos y cisnes, y pasamos la tarde paseando por Oxford, que es bonito aunque me gustó más Cambridge, puestos a comparar ciudades universitarias.
Esta semana hemos celebrado también el cumpleaños de mi Romeo. Mi mente maquiavélica organizó un "Treasure Hunt": escondí los cuatro paquetes con sus regalos por todo el piso y le tuve buscando durante casi una hora a las tantas de la noche, y eso que vivimos en una caja de cerillas... No os hacéis una idea de lo que pude reirme...
Bueno, y ahora a acabar de ver la carrera de Alonso, aunque la cosa está clara, ¿verdad?
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